Francisca en Vivo
miércoles, 31 de julio de 2013
sábado, 21 de agosto de 2010
Una preocupación más...
Me hice una biopsia a las tiroides. ¿Qué significa? Que tengo 50% de posibilidades de que sea un nódulo benigno y el otro 50... ufff... cáncer.
Eso es fuerte. Me han ocurrido pocas cosas fuertes, pero me han marcado la vida y me han hecho cambiar. Las 2 primeras no las nombraré porque quiero llevarlas al olvido (nunca he podido). La tercera es la llegada de mi hija al mundo, la cuarta es el cambio de mundo de mi mami Inés y ahora esto.
Pero tengo esperanzas de que no lo sea, el 50% de esperanza. Si es sólo un susto, no me marcará. Pero si es una realidad... se me revuelven las ideas. La muerte en sí me asusta poco, hay otras cosas que me asustan más, en realidad hay una sola cosa que me asusta: mi Mane.
El doc dijo que el cáncer de tiroides es uno de los más débiles, podré seguir viviendo 20 años más. ¡Eso es un alivio! Me alcanzaría la vida para educar a mi hija. Pero si me hacen quimio o radio, no quiero que mi hija me vea mal. ¡¡No puedo imaginarme qué reacciones tendría!! Si de por sí tiene problemas conductuales.
Dios mío, las cartas ya están echadas, el examen me dirá con qué cartas tengo, el doc me dirá cómo debo jugarlas, mi Gordo me ayudará a jugarlas, mi mamá me ayudará con mi hija, sólo te pido que me ayudes con mi alma, por lo demás estoy en tus manos, sólo tú lo sabes.
Cuando el cuerpo pasa la cuenta...
Así es, mi cuerpo me pasó la cuenta. Los últimos días mi estado de ánimo ha sido denigrante y derrotista. Me he sentido muy triste, sin ánimos y mi power esté en niveles paupérrimos. ¿Y qué pasó? Toda esta acumulación de preocupaciones se explotó por mi parte del cuerpo más débil: mi estómago. No contaré detalles porque ellos denigran la raza humana.
Ahora pienso ¿por qué me vino todo esto? Mi hija es mi gran preocupación. Reviso todos los días su libreta de comunicaciones esperando que la tía la acuse por algo, no hay día de Dios en que mi familia no la acuse por algo que hizo durante el día: "la Mane rayó la muralla", "la Mane rompió aquello", "la Mane se comió esto", "Gustavo le pegó"; "Gustavo la gritó", "tu Gordo la trató mal", "La Magdalena lloró por...", "¡¡¡Hizo una pataleta!!!". Ufff. Esa es mi pena diaria. Y yo pienso y pienso, no he podido seguir con sus tratamientos con la sicóloga por falta de plata, la neuróloga me la llenará de pastillas que le freirán el cerebro y su hígado.
Gustavo no me ayuda con eso, la hace comer y comer, de partida él lo hace, tiene una ansiedad ¡impresionante! ¿Qué más de pido a mi niña? Tampoco me ayuda con sus rutinas: apagarle la tele temprano, que se acueste a las 8:30. Desearía que me apoye. Le he dicho pero no me entiende, ¿por qué los hombres no entienden? A Gustavo le tengo que explicar con manzanitas y aún así no hace lo que debe.
Se suma a esto mi escuelita. Lo de la falta de plata para materiales es lo de menos. Siempre me han tocado cursos grandes y me cuesta trabajar con chicos por eso. Desde que estudiaba en el IPP me dí cuenta que me cargaban los talleres laborales y ¡¡toda la vida he tenido que trabajar en talleres laborales!! En este caso la Tuco me sobrevalora, ella pensaba que yo podía sacar adelante a ellos chiquillos y ¡no es así! Nunca he sabido bien para dónde va la micro. Hago lo que se me ocurre y lo que me acomoda, pero no sé más.
Los talleres JECD nunca me han gustado, eso de que una profe esté a cargo de todo el colegio me parece agobiante y cansador, nunca le achunto con las actividades: es pa chicos, es pa muy grandes, es muy corta, es muy larga, tiene mucho trabajo, los niños no tienen cratividad para hacer eso... y yo no tengo brillo.
No me gusta la distribución horaria ¡¡¡Abrase visto que los talleres deben estar a media mañana!!! A esa hora los niños tienen más energías para hacer actividades que les sirvan más que los dichosos talleres. Siempre he sentido que le dan demasiada importancia, si al fin y al cabo es para que ellos aprendan a usar su tiempo libre. Uffff, creo que eso está mal.
Mi curso. Hasta plagado de jóvenes que más que una escuela especial necesitan estar en el Peral. Mi paciencia está marchitándose a niveles peligrosos, mucho, considerando que soy joven.
Quisiera buscar otro trabajo, pero me cuesta tanto acostumbrarme a las cosas nuevas que siempre las ignoro, pero creo que en este caso es algo que debo hacer o si no mi vida, mi vocación y mi sensatez se quebrarán. Y peor aún la gente a la cual me debo terminarán muy mal.
Gustavo. Mi relación con él no me agrada como se está llevando. Lo quiero, es un buen compañero, buen proveedor, se preocupa porque a la Mane ni a mí nos falte nada. Siempre está pendiente de lo material... pero sólo de eso. No me escucha, no le importan las cosas que siento. A veces me grita delante de la niña.
Si le cuento esto a alguien éste me dirá ¿por qué no se lo dices? Y mi respuesta es muy triste, se lo digo, pero no sé si no me entiende o no desea asumir su responsabilidad en nuestra relación, porque al final da vuelta de tal manera nuestras conversaciones y nuestras situaciones que me deja a mí como la culpable y a él como la víctima que lo hace todo, lucha por todo y sufre por todo. ¿A caso me ha preguntado alguna vez si soy feliz? Nunca, tal vez teme a la respuesta. ¿A caso sabe cómo me siento cuando me grita, cuando quiere imponer su voluntad? Yo no soy Santa Francisca, pero no soy mala. Lamento decirlo, muchas veces soy con él una mala persona, siento que ha sacado lo más malo que yo tengo dentro. ¿No se supone que debe ser lo contrario?
Me gustaría que fuera empático conmigo, un poquito que sea. Sé que me quiere, me mima. Ni siquiera sabe quién soy en verdad, me ve como él quiere verme. Hemos intentado arreglar cosas, espero que poco a poco esto surta efecto.
miércoles, 28 de julio de 2010
Criar: ¿por qué nadie dice lo difícil que es?
Criar a mi pequeña hija de 4 años ha sido para mi una tarea titánica que en ocasiones me produce una tormenta de frustración de pena y rabia... No sé qué hacer, cómo reaccionar ante las caras de ironía, de sarcasmo, de desafío que mi pequeña Mane es capaz de restregarme.
Sé que no soy la mejor madre del mundo (doy despistada, mañosa y trabajólica) pero también sé que no soy una madre permisiva para que esté menudo torbellino salga con este tipo de berrinches.
La amo pero es como si tuviera todas esas mañanas de Gustavo y las mías en forma exagerada, es dulce, dulce y agria, agria, jamás agridulce. Bueno, es lo que le gusta a Dios o frío o caliente, a los tibios los escupirá (o algo así dice el versículo).
Estoy desconcertada, tiene reacciones insospechadas tan sólo al escuchar la palabra NO.
¿Qué hago? Estoy dejando poco a poco mis trabajos (no puedo dejar la escuelita) para estar más con ella, pero no hablo sólo de estar físicamente con ella sino que mentalmente. Cuando tengo mucho trabajo me hago el espacio para compartir pero mi mente siempre está pensando en lo que tengo que hacer. Como no he podido combatir con eso, mejor dejo de tener cosas para concentrarme en lo importante.
Ahora, bien. Esta semana ha tenido tareas y hoy yo le hice una (debe aprender a escribir su nombre) y ha sido tan difícil lograr que realice sus ejercicios. Uffff. Sólo espero que Dios me ilumine pronto porque he llegado a pensar que sumergirme junto a mi fruto en la oscuridad es la solución, mi desesperación me tiene en la triste y enfurecimiento tanto punzante que temo a la decisión que me lleve a resultados áridos e in fértiles. Deseo vivir un camino parecido al Sur lleno de verde, frío, cálido, olor a humo, madera y cocina casera.
domingo, 25 de julio de 2010
Creación de mi Blog Personal
He creado este blog como forma de desahogarme. A veces necesito conversar con alguien pero no puedo. Dudo que le dé la dirección de este blog a alguna persona, dudo que le importe a alguien a mi tampoco me importa que lo lean, sólo quiero dejar en este espacio un poquito de mí.... es poquito que tengo en mi mente, en mi corazón que no sé cómo compartir con otros.
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